Exhala

Tengo un nudo en la garganta que me aprieta cada vez más. Y entonces, siento que me asfixio por momentos y que por fin, me voy a quedar sin aire. Y el problema es ese, querer quedarme sin aire cada que respiro. Exhalar lentamente hasta que el aire se drena de mis pulmones y luego, mantenerme vacía un rato hasta que por impulso, vuelvo a respirar.

Necesito que termine, que todo esto se quede lejos y mi mente se despeje. Necesito un momento a solas con mis lágrimas, probarlas con mi lengua cuando vayan bajando por mis mejillas, sentir su sal. Llorar otro rato, necesito llorar. Llorar hasta quedarme sin aire. Seguir llorando.

Quiero sentir compañía. Sentir que puedo decirle esto a alguien sin miedo a que se vayan. Que todos se vayan y me dejen sola conmigo porque, sola no puedo. Sola me odio. Sola me hiero. Quiero sentir que puedo correr a los brazos de alguien y desmayarme ahí, que me sostengan. Necesito que alguien me sostenga. Sola me caigo.

Quiero dejar de sentirme así.

Quiero.

Una

Yo nací mujer sonriente y delicada,

así macen las mujeres,

pero la vida me agitó un poco.

Yo no podía hacer lo que quisiera,

eso decían.

No podía usar pantalones para ir a estudiar,

el uniforme de las niñas va de falda.

No podía sentarme con las piernas abiertas,

daba una impresión errónea (aun a mis siete).

No podía ser desordenada,

al parecer, las mujeres son así.

Si hablaba igual que mi hermano,

era “marimacha” y vulgar,

y si no usaba el pelo largo,

perdía mis poderes.

Hoy es el día en que me siento una mujer seria.

Capaz de lo quiero.

Capaz de sentir,

De ser apasionada, más que cualquiera.

Una mujer intensa y soñadora que ama sentarse de piernas abiertas y dar la impresión equivocada.

Una mujer llena de furia.

Yo nací sonriente,

pero la vida me agitó un poco.

Chau

Me pregunté un tiempo si me amabas,

y luego entendí que sí,

que me amabas como uno ama a su sombra.

Querías que estuviera presente siempre,

pero alejada.

Mientras todo tu mundo brillaba, yo me preguntaba por qué no podía brillar contigo.

Mi mamá me decía que eras bueno,

lo eras,

lo eres,

no sé si conmigo.

No dejo de sentir que sobro en todas partes,

es tal vez por tu mala mañana de abandono.

Siento que no puedo sentir lo que yo quiera,

que las personas no podrán perdonarme y que si abro la boca,

voy a quedarme sola.

Sé que es tu culpa,

o tal vez es mía por esperar algo mejor de ti,

de tu manera de sentir.

Ya no quiero rogarle amor al que de amar no sabe nada,

me voy,

como tú te fuiste.

Quien sabe si mañana te despiertas triste,

no te preocupes,

para los demás seré siempre la hija amada que tuviste,

pero ya no te seguiré amando.

Cuando tenía 18

Cuando tenía dieciocho, me gustaba escribir. Solía hacerlo en servilletas, en lugares de papel, lugares que se fueron destruyendo. Tenía un cuaderno a líneas con espiral, en su portada decía “sólido”.

Cuando tenía dieciocho, me encantaba construir escenas en mi cabeza. Escenas cortas, pero apasionantes. Y escribía de amor y algunas otras impurezas. Pero, decidí dejarme al abandono, y no conectarme más con lo que en aquel entonces amaba y que aún ahora amo. Entonces renuncié.

Por un breve período de tiempo, no escribí. Me repetía que no iba a estudiar letras porque no quería volver de lo que amo un deber. ¿Qué pasaría si no podía vivir de la literatura? ¿Iba a odiarla por siempre y quedarme sin amor? Y la dejé. Cual cobarde que abandona a quien ama por miedo de dejar de amarlo. Cual cobarde que por miedo a no encontrar reciprocidad, se aleja. Cual esclava de la realidad.

Pero lo que escribo nunca me dejó. Fue un fantasma que me narraba por las noches historias de amor, historias de dolor, de muerte, alivio, pasión. Yo traté de decirle que callara, traté de decírselo muchas veces. Pero no se rindió.

Hoy tengo veintidós, y amo como a nadie a esa voz en mi cabeza que me llena de ganas de escribir, de ganas de leer, de ganas de explorar palabras y sus significados. Acepté el reto de amarla para siempre, de no dejar que la ansiedad por el futuro me detenga de escribir. Me muero de ganas por estudiar literatura y espero que, la literatura me sostenga.

No sé qué sigue, no sé cuáles son realmente mis metas, solo sé que quiero seguir viviendo junto al amor de mi vida, que es escribir.

Nueve cincuenta y nueve

Usted (me decidí por el usted)

me mira y yo me pongo nerviosa,

y como por inercia, yo me inclino hacia usted,

con mi índice derecho, toco sus labios,

juego con ellos antes de besarlos.

Usted,

es un hormigueo en mis hombros,

es, la luz de la tarde,

esa que brilla pero, no es molesta para los ojos.

Usted es como lo que una sueña.

Y cuando lo veo,

el café de sus ojos se esconde,

sus pupilas se acercan,

yo lo veo viéndome y sé lo que siente.

Es amor,

una no se equivoca,

el amor es verlo directo a la boca

y saber

que quiero besarlo solo a usted

solo a usted.

Usté

Usted es el gato

Que trepa mi balcón por las noches

Es lo oscuro

Es el deseo

En sus ojos,

se pierden mis pasiones

Ahí se esconden

Usted es el gato

Mi gato

El dueño de mis locuras

El que me eriza a cada coqueteo

Gato de lengua áspera

Y besos que queman

Usted no tiene rumbo

Anda paseando

Dándose

Perdiéndose de lo que le pesa

Y anda buscando

Sabrá usted qué cosa

El gato que siempre regresa

A la misma hora

Buscando lo que no encontró en otros tejados

Lo que dejó perdido acá

Y solo acá encuentra

Cinco cincuenta

Querían que nos acabáramos,

Pero el amor no se nos termina.

Querían que nos volviéramos olvido,

Dejarnos en un suspiro.

Que nos pasara el tiempo encima

Y arrastrara todo el cariño

Pero, nos quedamos donde siempre

Unos días en tu boca

Otros en la mía.

Risueños,

Felices,

Traviesos,

Dándonos mil besos.

Como la primera vez que nos vimos,

O como la vez que lo supimos.

Querían que nos acabáramos,

Pero siempre volvemos a encontrarnos en una sonrisa.

Sos la estrella del planeta donde quiero quedarme.

Ahora es todo más claro, ahora que estás a mi lado de repente aparezco.

Salgo de este cuarto oscuro donde tuve tanto miedo, miedo a estar sola conmigo.

De repente, algo se enciende. Siento. Siento calor en mis adentros.

Mi boca empieza a sonreír,

Mis ojos hablan,

Dicen palabras de amor,

Llenas de vida.

Y yo, que entre tanto negro, decidí tirarme al abandono, ahora camino al lado de tu luz.

Sos la estrella del planeta donde quiero quedarme.

La luz que me hace brillar.

Charla con mi espejo

No estás gorda,

eso de ahí es magia.

No tenes la piel seca,

está asustada.

Tu nariz no es muy pequeña,

es tímida.

Tus pechos no son horribles,

son cómodos.

Tu risa no espanta,

espanta que no te rías.

Y tu mente es preciosa,

verdaderamente preciosa.

No es el ancho de tus caderas, ni el largo de tu pelo, ni el de tus piernas lo que te hacen linda. No estás loca por creer en cosas distintas.

Deja de torturarte,

dejate en paz.