De vez en cuando se encuentran aquellas cosas

que dejamos abandonadas

en aquella casa que construimos

con todo lo que tuvimos algún día.

De vez en cuando tu mirada

cruza palabra con la mía

y se pone denso el aire,

soltando un suspiro.

Desde el fondo, no tan hondo,

viene el recuerdo del resplandor

de tus dorados

y mis castaños.

Las mariposas mueren tristes en el estómago.

Vomito tu nombre,

lloro tu recuerdo.

Cuando tus labios se cruzan con los míos

pensando que sos el remedio

de la enfermedad que causaste

me siento viva.

De vez en cuando

sobre tus piernas

te doy un beso con el alma.

Te muerdo lento,

no quiero dejarte.

Me pides perdón,

te perdono,

sé que no es cierto.

De vez en cuando esta vieja casa se siente nueva,

recién pintada,

luego se hace de madrugada

y la envejeces

con tus peros,

causas perdidas.

Usté

Resulta que cuando llegó usté, yo ya tenía un significante, una contaminación sentimental que me hacía considerar al amor como una bajeza. Pero como mi corazón, por nacimiento, es curioso, decidí intentarlo.

Resulta que usté era lo que yo necesitaba para pulir el concepto. “Amor”, “amar”. Sigo sin saber cómo definirlo, pero encuentro las palabras adecuadas en usté.

Quieto

“Dejémoslo todo en pausa” sí, y así puede pasar el tiempo y yo dejaría de sentirme culpable porque no está pasando contigo. “Todo en pausa” y así todo lo triste que viva, podrá desecharse y lo bueno será como un sueño. La soledad no se habrá sentido tan sola, el dolor no habría dolido tanto. “En pausa” y así cada quien sigue con su vida y probamos nuevos sabores. Y nos volvemos locos con tequila barato y amor de al rato y nos tocamos las ambiciones y alcanzamos todo lo que “soñamos” mientras seguimos soñando con regresar el uno con el otro, con volver a besarnos las bocas y a reírnos de todo el mundo. Total, a veces me hartan tus labios sabor a fresa, tus besos largos llenos de mordidas cortas me harte de que beses justo como soñé que besaría el amor de mi vida. “Pausa”. Bueno, pongámosle pausa a esta novela de amor corriente y desgastado. Este amor que encuentra comodidad en cada beso y cada abrazo y va creciendo hacia los lados. Este amor que se enamora de nuestras lenguas y las prueba y con su sabor escribe la receta del cariño.

Dejémoslo todo en pausa para que nuestro amor siga igual de bonito. Quedémonoslo, es nuestro, es nuestro este cariño. Dejémoslo todo en pausa para que, al volver, empecemos donde nos habíamos quedado. Que se quede quieto hasta que podamos amarnos de corrido.

Eso y un poco más

Te mereces saber que despertó pensando en ti. Que muere por tomar tu mano y a veces, fantasea con darte un beso. Te mereces un domingo lleno de ternura, que te lleve flores o aparezca de sorpresa. Te mereces un amor que no le tema a tu manera de sentir, y te llene de libertad, que te diga preciosa.

Tu amor no es un pozo de agua inagotable. El amor también se acaba cuando no lo riegan. Te mereces un amor que te haga sentir que estás llena de locura, llena de pasión y de ternura. Alguien que te haga salir adelante, alguien que te haga sentir importante.

Y todo lo que ha pasado, todo lo que creíste merecer antes, todo lo que aceptaste es muy poco, si no está al nivel del amor que siempre soñaste.

Ya no tengo miedo

La última vez que te vi, te dije que necesitaba estar sola. No sabía qué pasaba o por qué estaba tan ansiosa por vivir. En ese entonces, ni siquiera sabía que no eras (que no eres) el indicado. Pero lo supe después de decirte que ya no podía seguir contigo. Lo supe cuando trataste de usar mis miedos para que me quedara. Me dijiste: “si tanto miedo te da estar sola, ¿por qué vas a dejarme?” Y fue realmente un alivio que lo dijeras, porque, ahora sé que nadie que realmente te ama, usa tus miedos para amarrarte.

Ya no me asusta estar sola.

Decir adiós

con una palabra que nació en mi boca y murió en mi pecho

Decirte adiós

desde lo más lejano de mi,

quitándome todo lo que fuimos de encima

“Adiós”

Así maté a mis peores temores

Decirte adiós fue quitarme del alma la muerte

meterte dentro de una una bolsa que sellé al vacío,

para por fin volver a nacer.

Cosquillas de amor

Apareces y yo muevo la mirada de un lado a otro, como buscando distraer a lo que siento. Te veo y me trago el orgullo. Cierro los ojos y me ahogo en los nervios. Los vuelvo a abrir y estás ahí y sonrío.

Cuando saludas, yo no sé qué hacer o qué decir, como siempre.

Pasan los años y yo sigo poniéndome nerviosa cuando apareces. Tu amor me hace cosquillas al lado derecho de la cintura, yo sonrío en silencio, pero entre tantas cosquillas, se me nota el sentimiento.

La vida es un poema que a veces va triste y cansado

a veces va enamorado y cantando de alegría

a veces, necesita compañía

La vida es poesía

poesía que te habla y te baila

y te recoge y te hace caer y de nuevo.

Poesía que vive soñando.