Quieto

“Dejémoslo todo en pausa” sí, y así puede pasar el tiempo y yo dejaría de sentirme culpable porque no está pasando contigo. “Todo en pausa” y así todo lo triste que viva, podrá desecharse y lo bueno será como un sueño. La soledad no se habrá sentido tan sola, el dolor no habría dolido tanto. “En pausa” y así cada quien sigue con su vida y probamos nuevos sabores. Y nos volvemos locos con tequila barato y amor de al rato y nos tocamos las ambiciones y alcanzamos todo lo que “soñamos” mientras seguimos soñando con regresar el uno con el otro, con volver a besarnos las bocas y a reírnos de todo el mundo. Total, a veces me hartan tus labios sabor a fresa, tus besos largos llenos de mordidas cortas me harte de que beses justo como soñé que besaría el amor de mi vida. “Pausa”. Bueno, pongámosle pausa a esta novela de amor corriente y desgastado. Este amor que encuentra comodidad en cada beso y cada abrazo y va creciendo hacia los lados. Este amor que se enamora de nuestras lenguas y las prueba y con su sabor escribe la receta del cariño.

Dejémoslo todo en pausa para que nuestro amor siga igual de bonito. Quedémonoslo, es nuestro, es nuestro este cariño. Dejémoslo todo en pausa para que, al volver, empecemos donde nos habíamos quedado. Que se quede quieto hasta que podamos amarnos de corrido.

Eso y un poco más

Te mereces saber que despertó pensando en ti. Que muere por tomar tu mano y a veces, fantasea con darte un beso. Te mereces un domingo lleno de ternura, que te lleve flores o aparezca de sorpresa. Te mereces un amor que no le tema a tu manera de sentir, y te llene de libertad, que te diga preciosa.

Tu amor no es un pozo de agua inagotable. El amor también se acaba cuando no lo riegan. Te mereces un amor que te haga sentir que estás llena de locura, llena de pasión y de ternura. Alguien que te haga salir adelante, alguien que te haga sentir importante.

Y todo lo que ha pasado, todo lo que creíste merecer antes, todo lo que aceptaste es muy poco, si no está al nivel del amor que siempre soñaste.

Ya no tengo miedo

La última vez que te vi, te dije que necesitaba estar sola. No sabía qué pasaba o por qué estaba tan ansiosa por vivir. En ese entonces, ni siquiera sabía que no eras (que no eres) el indicado. Pero lo supe después de decirte que ya no podía seguir contigo. Lo supe cuando trataste de usar mis miedos para que me quedara. Me dijiste: “si tanto miedo te da estar sola, ¿por qué vas a dejarme?” Y fue realmente un alivio que lo dijeras, porque, ahora sé que nadie que realmente te ama, usa tus miedos para amarrarte.

Ya no me asusta estar sola.

Decir adiós

con una palabra que nació en mi boca y murió en mi pecho

Decirte adiós

desde lo más lejano de mi,

quitándome todo lo que fuimos de encima

“Adiós”

Así maté a mis peores temores

Decirte adiós fue quitarme del alma la muerte

meterte dentro de una una bolsa que sellé al vacío,

para por fin volver a nacer.

Cosquillas de amor

Apareces y yo muevo la mirada de un lado a otro, como buscando distraer a lo que siento. Te veo y me trago el orgullo. Cierro los ojos y me ahogo en los nervios. Los vuelvo a abrir y estás ahí y sonrío.

Cuando saludas, yo no sé qué hacer o qué decir, como siempre.

Pasan los años y yo sigo poniéndome nerviosa cuando apareces. Tu amor me hace cosquillas al lado derecho de la cintura, yo sonrío en silencio, pero entre tantas cosquillas, se me nota el sentimiento.

Exhala

Tengo un nudo en la garganta que me aprieta cada vez más. Y entonces, siento que me asfixio por momentos y que por fin, me voy a quedar sin aire. Y el problema es ese, querer quedarme sin aire cada que respiro. Exhalar lentamente hasta que el aire se drena de mis pulmones y luego, mantenerme vacía un rato hasta que por impulso, vuelvo a respirar.

Necesito que termine, que todo esto se quede lejos y mi mente se despeje. Necesito un momento a solas con mis lágrimas, probarlas con mi lengua cuando vayan bajando por mis mejillas, sentir su sal. Llorar otro rato, necesito llorar. Llorar hasta quedarme sin aire. Seguir llorando.

Quiero sentir compañía. Sentir que puedo decirle esto a alguien sin miedo a que se vayan. Que todos se vayan y me dejen sola conmigo porque, sola no puedo. Sola me odio. Sola me hiero. Quiero sentir que puedo correr a los brazos de alguien y desmayarme ahí, que me sostengan. Necesito que alguien me sostenga. Sola me caigo.

Quiero dejar de sentirme así.

Quiero.

Una

Yo nací mujer sonriente y delicada,

así macen las mujeres,

pero la vida me agitó un poco.

Yo no podía hacer lo que quisiera,

eso decían.

No podía usar pantalones para ir a estudiar,

el uniforme de las niñas va de falda.

No podía sentarme con las piernas abiertas,

daba una impresión errónea (aun a mis siete).

No podía ser desordenada,

al parecer, las mujeres son así.

Si hablaba igual que mi hermano,

era “marimacha” y vulgar,

y si no usaba el pelo largo,

perdía mis poderes.

Hoy es el día en que me siento una mujer seria.

Capaz de lo quiero.

Capaz de sentir,

De ser apasionada, más que cualquiera.

Una mujer intensa y soñadora que ama sentarse de piernas abiertas y dar la impresión equivocada.

Una mujer llena de furia.

Yo nací sonriente,

pero la vida me agitó un poco.

Chau

Me pregunté un tiempo si me amabas,

y luego entendí que sí,

que me amabas como uno ama a su sombra.

Querías que estuviera presente siempre,

pero alejada.

Mientras todo tu mundo brillaba, yo me preguntaba por qué no podía brillar contigo.

Mi mamá me decía que eras bueno,

lo eras,

lo eres,

no sé si conmigo.

No dejo de sentir que sobro en todas partes,

es tal vez por tu mala mañana de abandono.

Siento que no puedo sentir lo que yo quiera,

que las personas no podrán perdonarme y que si abro la boca,

voy a quedarme sola.

Sé que es tu culpa,

o tal vez es mía por esperar algo mejor de ti,

de tu manera de sentir.

Ya no quiero rogarle amor al que de amar no sabe nada,

me voy,

como tú te fuiste.

Quien sabe si mañana te despiertas triste,

no te preocupes,

para los demás seré siempre la hija amada que tuviste,

pero ya no te seguiré amando.