Yo escribo de amor porque

A veces me dicen que escribo mucho de amor. Demasiado. Me dicen: “es trillado”, “qué importa el amor, “cualquiera lee de amor”, “hay cosas más profundas, la humanidad, por ejemplo”. Me dicen: “yo prefiero incomodar”, “a mi me gustan los sentimientos de verdad”, “puro best seller”. Yo a veces me pongo triste. No porque quiera dejar de escribir de amor si no porque, parece que todos dan al amor por sentado.

¿Fácil?, ¿trillado?, ¿aburrido? El amor no es así. El amor no es sencillo. Todos amamos a nuestro ritmo. Todos tenemos un espacio para amar y una manera de hacerlo. La coincidencia es la mayor virtud de los amantes. ¿Cuándo se ama? Cuando se coincide. ¿Cuándo deja de amarse? Cuando se deja de coincidir.

El amor es una batalla contra el tiempo. Es romper las reglas. Todo lo que te dijeron no es real: solo tú vas a entender cómo se siente amar, solo tú vas a amar como estás amando. Si ya amaste, vas a entenderme, es sencillo. Si solo has sido curioso del amor, pensarás que estoy bromeando.

“Trillado”, “aburrido”. Tal vez no han amado personas, si no acciones. Tal vez se aburrieron de las rosas, de dedicar canciones. Quien ama encuentra el amor en las cosas más sencillas. Amo tu cara seria. Amo que te enojes cuando no entienden un tema que te apasiona. Amo que me agarres el dedo indice al dormir porque te da calor abrazarme mientras duermes. Amo que me digas que soy la mujer más bonita del mundo cuando me siento el espécimen más raro que parió la tierra.

Escribir de amor es una escape “porque todos quieren leer de amor, le estás restando a tu literatura”. No. Escribir de amor es una tarea que le puse a mi corazón una noche solitaria, cuando quería —y estaba haciendo el intento— de escribir de orgasmos y libertad y espantos (ya sé…) y esa noche, entre penumbras, me di cuenta que llevaba mucho tiempo queriendo decirte que te amaba. Y entonces me fui a buscarte un poema de amor —porque de amar yo no sabía nada— y busqué una hora y tres y siete y no encontré en ningún verso todo lo que mi boca quisiera decirte. Y te escribí que te amaba y que no encontraba las palabras adecuadas para explicarte como te estaba amando, como era mi amor. El mío. El mío para ti. ¿Y sabes? Sigo buscándolas.

Hablar de amor —dicen— es sencillo, trillado. Tal vez a ustedes no se les quema el alma por tratar de explicar un sentimiento tan noble. Tan pervertido por el hombre. El amor es todo en lo que creo. El amor es mi respiración, mi Dios, mi paz, lo único que me mantiene viva.

El amor es mi balance. Es lo único que evita que me vuelva loca. Es mi suspiro.

Escribir de amor no está prohibido. No tiene menos valor.

Y después de todo, yo quiero seguir buscándole las palabras adecuadas a mi amor. A mi manera de amar.

Pobre todo el amor que perdimos por no haberlo comprendido.

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