Escojan una palabra

Hoy quiero hablarles de un ensayo de Antonio Basanta titulado: “El ADN de la lectura” (un título llamativo, ¿no? me encantan los títulos llamativos). Lo leí esta semana para mi Taller de Enseñanza de la Literatura (quien me viera). Les dejo un fragmento.

“To pay attention, dicen los ingleses. «Prestar atención», decimos nosotros, en un giro idiomático que esclarece la clave del anticipo: la atención no se regala, se concede a condición de encontrar sentido a nuestro esfuerzo; de ser secundada por un ejercicio de descubrimiento.”

Hace un año empecé a estudiar Lengua y Literatura, recuerdo con mucha felicidad mi primera clase. Me senté en el aula socrática y el profesor empezó a hablar: lecturas, cuentos cortos, poesía, recomendaciones de autores, ¡hasta de canciones! Puse atención toda la clase. Quería saber qué tenía que decir el profesor, quería seguir aprendiendo, sumergirme en ese mundo de aventura: La Literatura. Y pensé: es aquí, aquí pertenezco.

¿Cuándo fue la última vez que pusieron atención? ¿Cuándo fue la última vez que estuvieron frente a un maestro o una cátedra, tratando de entender absolutamente todo lo que estaba sucediendo?

Ese mismo año, me dejaron como tarea leer El extranjero, de Albert Camus, recuerdo haber leído el libro dos veces. Una sobria, otra con vino. Pensaba: ¿qué es esto?, ¿qué es esto tan mágico?, ¿qué es esta belleza? Mientras trataba de descifrar al extranjero (tarea que, nunca pude llevar a cabo).

Basanta dice que los libros tienen un ADN, un ADN como el tuyo y como el mío. Nos explica que entender un libro no es fácil, leer no es fácil. Un libro se toma por el principio y se lee con el corazón. Para entender un libro, no necesitamos solo conocer el lenguaje, necesitamos enriquecerlo, adentrarnos en él y descifrar todo lo que está pasando con él. Todo lo que podemos lograr con él.

“inicia una serie de rumores que pronto se hacen palabras, oraciones, conversación, diálogo.”

…y ahí, ahí inicia la lectura.

¿Cuándo fue la última vez que leyeron un libro y lo entendieron? ¿Cuándo fue la última vez que leyeron un libro y lloraron? Yo lo recuerdo muy bien (pero no voy a contarles).

Basanta también nos enseña que no podemos leer solo con nuestros ojos. Para leer, digo, para leer en serio, necesitamos emoción, imaginación e intuición. Necesitamos vivir la historia, adentrarnos en ella. Necesitamos emocionarnos con los personajes, sentir lo que sintieron, vivir mientras ellos viven (en ese libro, en esa historia, en ese pueblo inventado). “La emoción, la imaginación y la intuición. Si la comprensión no se nutre simultáneamente de todos estos caudales, podremos ser leedores, pero nunca lectores.”

¿Son leedores o lectores?

Pero, de todo el ensayo (que me pareció muy lindo) lo que más más más me gustó, fue que el autor se dedicó a adjetivar lo que para él significa la lectura. Les dejaré algunas:

  • Leer es cosechar.
  • Leer es tejer.
  • Leer es surcar.
  • Leer es elegir.
  • Leer es transformar.
  • Leer es asimilar.
  • Leer es compartir.

Cosechar: lo sembrado con anterioridad.

Tejer: desenredar e hilar.

Surcar: navegar.

Elegir: valorar, escoger, seleccionar.

Transformar:

“Leer es siempre un ejercicio activo de creación. Más aún: de recreación. De reanimación. Y esa acción por la que el texto se libera de las ataduras de la pura grafía es realización personalísima. Tanto, que no hay dos lectores iguales (como no hay dos lecturas iguales).”

Asimilar:

“Leer es cerrar los ojos y sentir que las palabras están bien dentro de ti», nos dijo, hace años, un escolar de Salamanca ante nuestra pregunta de qué era para él la lectura. Y otro, a la misma pregunta, respondió: «Leer es desear que un libro no se acabe nunca».”

Compartir: conversar.

Y bueno, para mi: leer es volver a vivir (yo sé que no se vale, porque, es más de una palabra).

Ahora, quiero que escojan una palabra para completar la siguiente frase:

Leer para mi es_____.

2 comentarios en “Escojan una palabra”

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