De vez en cuando se encuentran aquellas cosas

que dejamos abandonadas

en aquella casa que construimos

con todo lo que tuvimos algún día.

De vez en cuando tu mirada

cruza palabra con la mía

y se pone denso el aire,

soltando un suspiro.

Desde el fondo, no tan hondo,

viene el recuerdo del resplandor

de tus dorados

y mis castaños.

Las mariposas mueren tristes en el estómago.

Vomito tu nombre,

lloro tu recuerdo.

Cuando tus labios se cruzan con los míos

pensando que sos el remedio

de la enfermedad que causaste

me siento viva.

De vez en cuando

sobre tus piernas

te doy un beso con el alma.

Te muerdo lento,

no quiero dejarte.

Me pides perdón,

te perdono,

sé que no es cierto.

De vez en cuando esta vieja casa se siente nueva,

recién pintada,

luego se hace de madrugada

y la envejeces

con tus peros,

causas perdidas.

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