Nueve cuarenta

Sientes desde el fondo de tu alma un amor limpio, un amor profundo. Y yo en cambio he tenido mala suerte y soy dueña de un amor cansado. Pero te acercas y me dices al oído que me calme, que ahora estás conmigo. Y yo lloro a mares, lloro de alegría, lloro de calma.

Lléname de tu amor sencillo,

ya no dejes de amarme.

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