Seis cuarenta y siete (en algún lugar)

En algún tiempo

el mundo nos tuvo

dentro de un abrazo

y con eso

es suficiente

En algún momento

nuestras manos se encontraron

y de nuestra compañía

nació mi mejor sonrisa

Y estuvimos nerviosos

dándonos la mano

contándonos que

mientras no estábamos juntos

pensábamos en un nosotros.

La luna ya nos vio encerrados en un beso

ya fuimos todo eso

que el mundo necesitaba

para creer en el amor

Y con eso

es suficiente

Viejita

No se ha vuelto loca. Solo tiene sueños distintos, sueños de cuna. En alguna luna, perdió el sentido, ahora se siente mejor, ahora se siente soñando. Quiere ir de pesca, ir a nadar al río, ir a bailar al salón. ¡Nadie la escucha! Unos dicen que está triste, yo creo que está soñando. Hace algunos meses, le cortaron las alas, mi viejita llora cuando lo recuerda, no lo recuerda siempre. Su mente se ha vuelto un borrador de dolores innecesarios, así sobrevive, la carga constante de dolores humanos, matan a cualquiera. Mi viejita ve al cielo y se aferra, si le hablas, no te hace caso, si preguntas por algo, seguro no lo recuerda. El segundo piso se ha vuelto su mansión, recorre cada parte, cada pedazo, montada en sus dos ruedas. Mi viejita ya no usa calzones, ya no gusta de los pantalones y, solo a veces, se pone sostén.

Mi viejita a perdido el quicio, pero, ¿quién quiere tenerlo? Se pinta los labios de rosado pastel, se maquilla las mejillas de rubio carmín. Todo combina con sus ojos claros. Mi viejita ya no piensa en lo apasionante de la vida, ya no le importa que día es en la semana, total, todos los días los pasa sentada. Tiene un cuaderno donde dibuja sus sueños, unos lápices de colores para colorearse el mundo.

Mi viejita está triste, a veces te asomas en su piso y está llorando. Dice que ya no le encuentra azúcar a la vida. Que ya nada la ilusiona y que realmente, ya no sabe cuál es la razón de estar viva. Mi viejita llora, llora como un niño que ha perdido su juguete. Llora como adolescente que recién cortó con su primer novio. Llora. Ve al suelo y llora aun más. Mi viejita siente ganas de morir, ya no entiende de la vida, ya no quiere hacerlo.

Sus piernas le duelen a veces. Por más que le expliques que ya no están, le siguen doliendo. Llora a mares hasta que le inyectan un calmante. Mi viejita me pide que me acerque y me dice, que nada es como antes. Entonces, me cuenta de sus sueños. Dice que cuando duerme vuela, que no necesita de sus piernas, ni de la silla, ni de nosotros.

Mi viejita quiere volar.

Diez y cuarto

Me gusta tu cariño tosco. Tu cariño tímido. Escondido de todo el mundo y en silencio, alejados de todo.

Me gustan las palmaditas en la espalda y tu forma quieta de besar. Que me beses sonriendo a medias y con la mirada apagada.

Me gusta no saber qué pasa entre los dos, no entender todo lo que piensas y aun así ser cómplice de tus reacciones. Me gusta darte besos a la orilla de nuestra locura y en silencio.

Me gusta tu manera de besar. Con la mano entre mi cuello y el pulgar encima de mi oreja. Me gustan tus besos impacientes y mordiscones.

Y como quien se va de algún lugar porque, no tiene más nada que decir después de vivir algo tan bello. Me voy diciendo que me gusta tu cariño, que me gusta tu manera de amar.

Cuatro

Algunos espacios se quedaron vacíos,

Tristes y distantes.

Se quedaron sin aire,

sellados al vacío.

A veces se preguntan dónde estamos,

por qué no estamos con ellos,

cuál fue la causa de abandono.

¿Dónde están las risas?

Dónde está esa chica

de trajes rosa

y risa suave.

Hay lugares donde me perdiste,

lugares que nos extrañan.

No sé cómo se encuentran,

ya no los frecuento.

Mamá

Hace algunos años

me vi en tus ojos

y de su brillo nació mi fuerza.

Entonces,

aprendí a caminar,

me mezclé con el mundo,

empecé a creer en mi.

Tus ojos me dieron

el valor que tanto buscaba

para vivir.

Y cuando pensé

que mi vida no era solo risas,

que el mundo se venía abajo,

me abalancé a tus brazos.

Te vi a los ojos

buscando motivos

y noté que estaba ahí:

el brillo de mi fuerza seguía ahí.

Tú lo tenías bien guardado.

Me dijiste

que no le temiera a nada

y yo seguí a tu voz.

Yo seguí a tu manera de calmar las cosas.

Ahora soy

soy un montón de cosas:

un niño que sueña,

un soñador que vive.

Un hombre moldeado

por tus sentimientos dulces

y tus palabras fuertes.

Y entre todo lo que me he convertido,

mi mejor logro siempre ha sido

ser el niño de tus ojos.

Seis en punto

Quisiera que me sueltes el brazo. Me empieza a doler y la sangre deja de circular.

Quisiera que me sueltes la mente, que salgas de mi cabeza. No estoy gorda, no soy fea, sé que las personas son capaces de amarme.

Quisiera que te vayas de mi vida, que te lleves todas tus cosas y dejes de alterar mi hogar. Llévate tu amor falso cuando salgas, no vuelvas a traerlo aquí, ya nadie quiere comprarlo.

Vete.

Deja la puerta abierta.

Siete treinta

Me debo estar destruyendo. Dentro de mí todo se mueve, mi corazón se derrumba con todo lo que siento. Debe estarse cayendo todo dentro, y tengo miedo de caer al suelo y no poder seguir caminando después. Me debo estar quedando sin nada, y soy silencio frente a todo el mundo porque no quiero explicar lo que siento. Las personas que se van, se van porque nunca me amaron. Me dejan sola, dejan el espacio vacío y se van. A mi ya nada me importa, parece que me estoy derrumbando, que estoy alejando a todos. Pero es mejor.

Me quedé con espacio para lo que venga.