A las cinco cincuenta,

Noté que me aterra quererte.

Me aterra

con el miedo más lindo

que le he tenido a un sentimiento.

Pienso:

Qué será de las mañanas sin ti.

Volvería a sentir esto si te vas.

Quién más me haría sentir que el amor es real,

y no una ilusión del tiempo

que se acaba solo porque sí.

A las cinco cincuenta y cuatro,

mientras trataba de explicarme este miedo,

noté que no me aterra quererte,

si no,

ya no poder hacerlo.

A las y cincuenta y cinco te regalé mi amor,

es todo tuyo,

nadie más lo hace sentir así.

A las cinco cincuenta y seis

deseé que sigan pasando las horas

si es contigo.

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