Ya no tengo miedo

La última vez que te vi, te dije que necesitaba estar sola. No sabía qué pasaba o por qué estaba tan ansiosa por vivir. En ese entonces, ni siquiera sabía que no eras (que no eres) el indicado. Pero lo supe después de decirte que ya no podía seguir contigo. Lo supe cuando trataste de usar mis miedos para que me quedara. Me dijiste: “si tanto miedo te da estar sola, ¿por qué vas a dejarme?” Y fue realmente un alivio que lo dijeras, porque, ahora sé que nadie que realmente te ama, usa tus miedos para amarrarte.

Ya no me asusta estar sola.

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