Una

Yo nací mujer sonriente y delicada,

así macen las mujeres,

pero la vida me agitó un poco.

Yo no podía hacer lo que quisiera,

eso decían.

No podía usar pantalones para ir a estudiar,

el uniforme de las niñas va de falda.

No podía sentarme con las piernas abiertas,

daba una impresión errónea (aun a mis siete).

No podía ser desordenada,

al parecer, las mujeres son así.

Si hablaba igual que mi hermano,

era “marimacha” y vulgar,

y si no usaba el pelo largo,

perdía mis poderes.

Hoy es el día en que me siento una mujer seria.

Capaz de lo quiero.

Capaz de sentir,

De ser apasionada, más que cualquiera.

Una mujer intensa y soñadora que ama sentarse de piernas abiertas y dar la impresión equivocada.

Una mujer llena de furia.

Yo nací sonriente,

pero la vida me agitó un poco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.