Nueve cincuenta y nueve

Usted (me decidí por el usted)

me mira y yo me pongo nerviosa,

y como por inercia, yo me inclino hacia usted,

con mi índice derecho, toco sus labios,

juego con ellos antes de besarlos.

Usted,

es un hormigueo en mis hombros,

es, la luz de la tarde,

esa que brilla pero, no es molesta para los ojos.

Usted es como lo que una sueña.

Y cuando lo veo,

el café de sus ojos se esconde,

sus pupilas se acercan,

yo lo veo viéndome y sé lo que siente.

Es amor,

una no se equivoca,

el amor es verlo directo a la boca

y saber

que quiero besarlo solo a usted

solo a usted.

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