Capítulo 68

Estos meses han estado llenos de amor para mi. Algunos cambios del año pasado llegaron a mi vida para quedarse y para enseñarme que el amor siempre es el camino que hay que seguir. He podido descansar y dedicarme tiempo. Estuve en México explorando museos, cultura y POR SUPUESTO, la comida jeje.

Pero las vacaciones acabaron y es tiempo de volver, volver, volver. Mi primer trabajo del año fue colaborar con Jorge y Paola, una pareja creativa con recorrido en el mundo de la fotografía. Crearon una página llamada “Capítulo 68”. El nombre se encuentra inspirado en el capítulo 68 de Rayuela, libro de Cortázar. Su idea es contar historias de amor a través del recurso fotográfico. 

Jorge y Paola se acercaron a mi pidiéndome que les ayudara a contar su historia de amor, de esta forma, sus clientes los pueden conocer. Para eso les pedí que me contaran un poco de ellos, qué hacía cada quién y cómo se habían conocido. Fue una hermosa sorpresa toparme con una pareja divertida, llena de vida y con un largo camino por recorrer. Jorge y Paola son “sweethearts”, pero, de la universidad. Comparten el gusto por los animales y el diseño (ya sea de interiores, gráfico o arquitectónico). Son una pareja creativa llena de amor, voy a dejarles la historia que les ayudé a contar abajo:


“¡HOLA SOMOS JORGE Y PAOLA! Conocí a Paola en la universidad a principios del 2008. ¡Fue amor a primera vista! Al menos para mí.

Estudiamos juntos un par de años y nos hicimos muy amigos. A Paola le gustaba más la arquitectura, entonces fue a estudiar a otra universidad. A pesar de todo seguimos siendo amigos y no nos perdimos la pista. Paola se graduó de arquitectura e inició una carrera en esa área, siempre le apasionó el diseño, el interiorismo y la artes visuales, entre ellas la fotografía. Yo terminé mi carrera en diseño gráfico y empecé a estudiar fotografía, también participé en talleres creativos de dirección de arte y diseño.

Un día invité a Paola a celebrar los 50 años de mi mamá. ¡Iba preciosa! Entonces no pude evitar confesarle mi cariño. Después de eso, empezamos a tener citas hasta que el 27 de septiembre del 2016 #shesaidyes.

Ahora vivimos juntos en un espacio donde la creatividad y el amor forman parte del día a día. Fue así como decidimos contar historias de amor a través del recurso fotográfico y formar Capítulo 68. Bienvenidos a esta historia de amor y gracias por permitirnos documentar su historia.”

Jorge y Paola

Me encantó trabajar con ellos y espero poder seguir trabajando de cerca con personas que quieran relatar historias, total, lo que más me gusta hacer es contar cuentos.

Les dejo la página de Jorge y Paola.

Si van a casarse, ¡podrían dejar que ellos relaten su historia a través de la fotografía!

También pueden ver algunas de sus fotos aquí:

¡Feliz año nuevo! No rompan la dieta.

Eugenia

De vez en cuando se encuentran aquellas cosas

que dejamos abandonadas

en aquella casa que construimos

con todo lo que tuvimos algún día.

De vez en cuando tu mirada

cruza palabra con la mía

y se pone denso el aire,

soltando un suspiro.

Desde el fondo, no tan hondo,

viene el recuerdo del resplandor

de tus dorados

y mis castaños.

Las mariposas mueren tristes en el estómago.

Vomito tu nombre,

lloro tu recuerdo.

Cuando tus labios se cruzan con los míos

pensando que sos el remedio

de la enfermedad que causaste

me siento viva.

De vez en cuando

sobre tus piernas

te doy un beso con el alma.

Te muerdo lento,

no quiero dejarte.

Me pides perdón,

te perdono,

sé que no es cierto.

De vez en cuando esta vieja casa se siente nueva,

recién pintada,

luego se hace de madrugada

y la envejeces

con tus peros,

causas perdidas.

Usté

Resulta que cuando llegó usté, yo ya tenía un significante, una contaminación sentimental que me hacía considerar al amor como una bajeza. Pero como mi corazón, por nacimiento, es curioso, decidí intentarlo.

Resulta que usté era lo que yo necesitaba para pulir el concepto. “Amor”, “amar”. Sigo sin saber cómo definirlo, pero encuentro las palabras adecuadas en usté.

La niña de mis ojos

Yo quise ser

la niña de tus ojos

quise saber qué sentías

Te observé por años

tratando de descubrirlo

te vi reír mientras llorabas

y quise salvarte

quise estar contigo

No fue hace mucho

que descubrí lo que escondía tu mirada

era una tristeza enorme

un alma desdichada

Y aun así

deseaba ser la niña de tus ojos

aunque no quisieras

aunque no tuvieras espacio para mi

Con los años absorbí

lo peor de ti

ahora tengo los ojos tristes

y siento dentro

el dolor que me dejaste en la mirada

Ya no quiero

seguir viendo al mundo

a través de tus ojos tristes

ya no quiero ser la niña de tus ojos

NO a la violencia

Hoy decidí hablar para ayudar.

Hace no muchos años me hicieron slut shaming nivel yo ya no quería despertar. Y aprendí a ser sorda ante las personas que no tienen nada bueno que decir. Pero, antes de aprender, viví un martirio. Cuestionaba frecuente mis acciones, dudaba de mi y mis sentimientos.

Solía reírse en mi cara. Juzgaba todo lo que hacía y un día empezó a mentir, ahí las cosas se pusieron peor. “Mis amigos” de aquel entonces cuestionaban la verdad. Me preguntaban si los inventos eran ciertos y hasta me avergonzaban con comentarios como “deberías de darte a respetar” “por qué no te queres”.

A mi me dolía. Pedí que mi agresor (el principal, de él surgieron otros) se detuviera. Se lo pedí a gritos, se lo pedí llorando, se lo pedí con calma. Me dejó en paz hasta que amenacé con demandar (para todos los que dicen que las leyes de violencia contra la mujer no sirven).

Mi agresor sigue yendo a los mismos sitios, frecuentando los mismos bares y objetivizando mujeres. Hablando de ellas como “esa zorrita”, ahogando sus vergüenzas en tragos baratos. Sigue creyendo que las mujeres no valen nada. Tratando mal hasta a su madre. Tiene una novia trofeo. En clase, pasa hablando de las posiciones en las que “se la come”.

Yo en cambio, me alejé. Empecé a frecuentar lugares más tranquilos. Me dediqué a hacer lo que me apasiona. Me convertí en todo lo que amo y aprendí a brillar con luz propia.

A veces mi agresor me llama buscando algún alivio en la amiga que perdió. Al final, sigue siendo un alma rota que no le encuentra sentido a la vida.